Muy dispuesto estuvo Galdós durante toda la tarde, aunque
atropellado por momentos por las ansias de triunfo. Se mostró también fino con
los aceros, pero por esas cosas con el que no debía fallar marró perdiendo
algún trofeo. Tuvo también la dignidad de no dejarse sacar a hombros, habiendo
cortado dos orejas, pero consciente que esta última fue protestada por la
mayoría.
A su primero, que estuvo falto
de casta y cogido con alfileres, lo recibe a la Verónica. Los lances de recibo
son templados meciendo el capote con suavidad. En el caballo el de Santa Rosa
dobla las manos tras recibir un medio puyazo. Después de brindar al público se
lleva a los medios al novillo que tiene fijeza y embiste con prontitud, pero
sin transmitir. Por el derecho, lado por donde el novillo viene vencido, no lo
exige Galdós y por el izquierdo los muletazos son menos limpios. No coge vuelo
la faena y el novillo hace amagos de rajarse al final. Estocada entera de buena
ejecución.
Su segundo con más genio que
casta y menos cuajado que el primero, embiste con celo al capote y empuja con
fuerza en el caballo, donde recibe un puyazo mal señalado que es corregido.
Después vendría el
