lunes, 22 de mayo de 2017

NO ME BASO EN PETICIONES. ME BASO EN EMOCIONES.

"Estate y verás" decía un viejo sabio de mi pueblo. Y razón no le faltaba. Estate y verás si los novilleros no causan más emoción que muchos de estos figuras que, "aburridos" de verlos, pasan las tardes por San Isidro.
Estate y verás si no tienen mejor concepto y oficio. O más desgarro. Más frescura.
Tocaban las 7 en punto cuando comenzaba el paseíllo. Colombo, que lucía un terno de sangre de toro y oro abría esta tarde calurosa del 22 de mayo. Saludamos a Zapateador. Un novillo, que no dijo nada en el caballo y que, posteriormente y como nos tienen acostumbrados, se fue sin picar. Pero cómo resaltó en banderillas el venezolano. ¡Qué genio es este tío! Con un buen concepto y verticalidad cuajó una faena que, pese a estar a la altura, le faltó chispa. Pero fue ovacionado. La bronca vino en el cuarto. Se caldeó el ambiente aún más y no fue por el señor Lorenzo. Tampoco por el chaval. Pero he aquí lo que siempre vengo diciendo: la sobrevalorada oreja del "triunfo". 


Con el mejor de la tarde. Un novillo con bravura que se empleó en el caballo y fue el único picado en condiciones. Tenía toro. ¡Ya ves que si lo tenía! Pero se fue como el gas. Una faena de más menos y que no supo emocionar. Sin emoción no hay triunfo, señores. Pitada monumental que tuvo que aguantar el pobre presidente por querer diferenciar la capital del toreo de todas las demás. Y dio la vuelta al ruedo. Y llegó Pablo. De verde botella y oro. A reivindicar lo que es triunfar y todo eso sin suerte en su lote. Demostrando capacidad y seriedad. Su primero, un novillo con una embestida destartalada. Muy complicado. Una papeleta para el sevillano que pese a justificarlo fue silencio. ¡Pero volvió el capote de Aguado! Con ese sentido del temple y de la palabra "despacio". Con un galleo por tapatias que no dejó indiferente a nadie. Y eso no es triunfo, ¿no? Teniendo tela que rajar y muy peligroso por el lado izquierdo le formó el lío por el derecho. Sacándole lo poco que tenía. Ovacionado y sin oreja pero triunfal en su actuación. La peor parte y el peor lote se lo llevó Rafael Serna. Con un novillo sin transmisión y que no terminó de llegar a los tendidos tuvo predisposición y aguante aun siendo silenciado. Pero en el sexto se le olvidó que estaba en Madrid. Con un "quítame las moscas" abrevió su actuación. Que de la estocada al descabello y pasando por cuatro intentos, lo bordó.
"Estate y verás" como decía el viejo de mi pueblo. Estate y verás cómo sigan pitando lo que es de ley.
No me baso en peticiones. Me baso en emociones. Así que: ¿Quién ha triunfado?.

Ficha del Festejo
Novillos de El Montecillo de variado juego
Jesús Enrique Colombo, saludos / vuelta tras petición y aviso
Pablo Aguado, silencio tras aviso / saludos desde el tercio
Rafa Serna, silencio / silencio

Incidencias.- Tres cuartos del aforo.