miércoles, 5 de octubre de 2016

Emilio Silvera una tarde para recordar en Medina de Pomar

Así fue la tarde del onubense Emilio Silvera en la feria de Medina de Pomar, contada por nuestros compañeros de El Correo de Burgos.

Tal como nos relata en la crónica, una tarde muy importante emborronada por la espada:

Esta es la crónica del festejo.

Continuó la senda triunfal en la feria de Medina de Pomar y por segunda jornada consecutiva se abrió la Puerta Grande, en esta ocasión para ver salir en hombros a Miguel Ángel Pacheco que le cortó las dos orejas al tercer ejemplar de Guadaira. Sin trofeos saldó su presentación en tierras burgalesas el onubense Emilio Silvera que cuajó una gran faena frente al mejor novillo de la tarde que fue el cuarto. La espada le privó de cortar orejas.

Con media plaza cubierta, menos público que en el festejo del domingo, se lidió una novillada de Guadaira que tuvo buenas hechuras y dispar remate pero que tuvo muchos de los ingredientes que hacen del encierro un conjunto duro y exigente. Variado comportamiento, muy temperamental. Hubo dos novillos duros que no regalaron nada y desarrollaron complicaciones que fueron el primero y el segundo. Y otros dos más nobles, con mejor condición y fondo de manejabilidad que fueron un tercero con movilidad que quiso repetir y lo hizo y un cuarto de mucha calidad que se empleó por abajo con ganas y sacó celo y transmisión. Prueba de fuego para los dos novilleros, ambos nuevos en Medina y en la campaña taurina burgalesa.

Salió a hombros Miguel Ángel Pacheco que tiró de oficio y solvencia para cortar las dos orejas al tercer novillo, tercero de la tarde y segundo de su lote. Faena de entrega y severa actitud que caló en los tendidos por su resolución y su buena ligazón. Hubo disposición de un Pacheco que buscó siempre el triunfo y reunirse con su oponente.

No fue faena completa pero sí vibrante. Tras una estocada le cortó los trofeos que le sirvieron para proclamarse triunfador del festejo. Con el primero, bronco y complejo, anduvo seguro pero marró con el acero final.

Cosas muy caras apuntó Emilio Silvera que cumplió con su primero y cuajó una faena de mucha nota y entidad frente al cuarto, el mejor del encierro. Faena compacta, de planta relajada y gusto en la interpretación.


Se trata de un torero con sabor que expresa con pellizco y maneja las telas con enjundia y prestancia. Hubo muletazos de muy bella factura en la que fue la faena de mayor capacidad y hondura de una tarde entretenida. Su labor únicamente tuvo el lunar de la espada. Por ahí se esfumaron las orejas. Dejó huella.