domingo, 10 de abril de 2016

Andrés Roca Rey, momento de angustia en La Maestranza.

El momento trágico de la tarde del sábado lo protagonizó el joven torero limeño, Andrés Roca Rey.


El último toro de la tarde, un castaño de bella lámina saltaba al ruedo del coso maestrante para la lidia y muerte a manos del matador Andrés Roca Rey, que sin suerte en el primero por la escasa condición de su oponente, quería dejar bien claro porque está anunciado en las grandes ferias y en los carteles con las figuras.

Un toreo sin fisuras, variado de capa y una capacidad innata de resolver con facilidad y rapidez las dificultades en la cara del toro, son las tarjetas de presentación de este joven diestro.
Ayer llegaba el último cartucho de su primera tarde en Sevilla y su presentación como matador en el coso del Baratillo y se la jugó, literalmente se la jugó.

Ante un toro parado, sin recorrido, agazapado y midiendo las distancias con el torero, sabedor Andrés de su capacidad y su valor, jugo sus cartas y a punto estuvo de perder la partida, hubo de tirar de recursos y ponerse en un terreno comprometido…

De espaldas quiso cambiar con un pase cambiado y el toro dejó el pitón izquierdo a la altura del glúteo, mientras apretaba y bajaba la testuz en un afán de coger al torero, sin llegar a pasar metió el pitón izquierdo entre los muslos del torero y lanzó un derrote… Andrés notó que el toro se la había quedado debajo, que lo tenía encima, mientras este zarandeaba al limeño, moviendo su testuz para quitarse de encima y hacer presa, Andrés sabedor del peligro en que se encontraba se agarró con fuerza y con toda su alma con ambas manos al pitón que pretendía herirlo…

Fueron momentos de angustia, de incertidumbre, de un sobrecogimiento en toda la plaza, miles de gargantas encogidas viendo lo que allí aconteció, S.M. El Rey D. Juan Carlos su hija Elena y su nieta, eran testigos presenciales de aquellos dramáticos momentos…

Una nube de capotes, subalternos y el propio hermano del Torero, Fernando Roca Rey, también matador de toros, acudían prestos en su auxilio para quitarle cuanto antes al astado de su jurisdicción. Como un resorte se levantó y sin mirarse volvía a la cara del toro, para que quede claro, que ha llegado para quedarse.


Enhorabuena Matador por la tarde de toros y la dimensión que dio al aficionado. El Viernes 15 de nuevo a darlo todo. 

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