sábado, 4 de marzo de 2017

Angela in memoriam, Recordando su paso por la Monumental

RECORDANDO LA ACTUACIÓN DE ÁNGELA EN LA MONUMENTAL
                                                                                 Vicente Parra Roldán
Todos los medios informativos de carácter taurino se han hecho eco de la desaparición de la torera Ángela Hernández, a la que vamos a recordar en su único paso por Huelva capital, hecho acontecido el 10 de agosto de 1.975 y que tuvo como escenario la ya desaparecida Monumental Plaza de toros en el último cartel del abono Colombino de dicho año.

En aquella ocasión le acompañaron a la hora de hacer el paseíllo Antonio Alfonso Martín y el onubense Miguel Conde, ambos vestidos de blanco y oro mientras que Ángela lucía un nazareno y oro. En esta ocasión, poco público en los tendidos.

Los novillos que se lidiaron llevaron el hierro de los ganaderos portugueses Manuel y Carlos Veiga. Las reses fueron, en general, pequeñas, corretonas, mansas, con tendencia a la huida, escarbaron y fueron sosas, excepto los que salieron en cuarto y quinto lugares que embistieron con más docilidad aunque demostraron tener muy pocas fuerzas.

Ángela tuvo sus mejores momentos al lancear a sus dos oponentes. En su primero se encontró con un fuerte viento que le impedía manejar con soltura la muleta y acoplarse con el novillo, por lo que tan solo se pudo lucir en algunos pases sueltos. Mató de estocada corta y, al escuchar algunas palmas, decidió dar la vuelta al ruedo, en la que predominaron los pitos.

Tampoco estuvo muy afortunada en el que cerró plaza, en los que logró algunos naturales de calidad, sufriendo un revolcón, afortunadamente sin consecuencias, tardando en matar y, al pasar a la enfermería para ser atendida, el silencio le acompañó.

Miguel Conde mostró sus avances en las dos faenas similares que llevó a cabo, dando los pases precios y ofreciendo mucho arte y pinturería. Cortó una oreja a cada oponente, siendo solicitada la segunda del quinto, por lo que tuvo que dar una segunda vuelta al ruedo.

Por su parte, Antonio Alfonso Martín se mostró vistoso con el capote y llevó a cabo dos buenas faenas de muleta, cortando una oreja a su primero y perdiéndolas en el otro por el mal uso de los aceros, por lo que tan solo pudo dar la vuelta al ruedo cuando hizo méritos para acompañar a Conde en la salida triunfal por la Puerta Grande.


Esta semana tendremos ocasión de escribir más sobre otras mujeres que han actuado en las plazas de nuestra capital y, entre ellas, algunas nacidas en esta tierra y no ayer precisamente.