viernes, 21 de octubre de 2016

TRIUNFOS DE “LITRI” Y “QUITÍN” EN UN FESTEJO BENÉFICO

VICENTE PARRA ROLDÁN
Como cierre de la temporada de 1.956, en la tarde del 21 de octubre, se organizó un festival taurino en la plaza de toros de Huelva con la participación de Miguel Báez “Litri” y del nuevo matador de toros Antonio Borrero “Chamaco”. La Hermandad de La Borriquita y el Recreativo de Huelva fueron los destinatarios de los beneficios de este festejo y para la entidad deportiva fueron a parar nada menos que 58.000 pesetas de la época, una cantidad que sirvió para solventar algunos problemas del club.

Lleno absoluto en los tendidos del coso onubense, donde se constituyó una presidencia integrada por jóvenes que lucieron su belleza ataviadas con la mantilla y la peina.
En los chiqueros, novillos de el Marqués de Villagodio cuando Mariano Rovira, Julio Aparicio, Miguel Báez “Litri”, Antonio Ordóñez, Juan Tirado y “Quitín” hicieron el paseíllo entre los aplausos del respetable.


El veterano Mariano Rovira escuchó palmas al acabar con su novillo en el que destacó en una serie de cuatro buenos naturales. Por su parte, Julio Aparicio se lució en unas verónicas apretadas y, con la muleta, realizó un trasteo con pases por alto, derechazos perfectos y naturales para mostrar su maestría y personalidad. No estuvo afortunado con los aceros y paseó el anillo.

Muy ovacionado al toreo de capa fue “Litri” y, especialmente, en el quite por chicuelinas. Después, con la muleta, el choquero realizó una faena artística, valerosa, de torero carísimo, templando y mandando con exquisita suavidad entre el delirio de los tendidos. Fue un trabajo perfecto valeroso e inimitable que estuvo acompañado por la música y el aplauso de los espectadores, por lo que al rematar de una gran estocada fue galardonado con las orejas, el rabo y la pata dando una triunfal vuelta al ruedo.

Antonio Ordóñez llevó a cabo una faena artística de sabor rondeño, destacando los redondos de preciosa ejecución para concluir de estocada entera que le sirvió para conquistar las dos orejas y rabo. Juan Tirado recibió a su oponente con verónicas ceñidas y la faena de muleta fue vistosísima con pases de todas las marcas para dejar una estocada en buen sitio y conquistar las orejas, el rabo y la pata y los aplausos de los espectadores.

Cerró el cartel el novillero onubense “Quitín” que puso toda su voluntad y pudo salir muy airoso del trance. Se le aplaudió al lancear y en quites, y, con la muleta, aguantó la arrancada del novillo, logrando sacar algunos pases con suavidad y temple que se jalearon. Mató de dos pinchazos, media estocada y un descabello, concediéndosele una oreja que paseó por el ruedo.


El público salió muy satisfecho de cuanto había tenido oportunidad de contemplar y de la colaboración que habían tenido con dos entidades onubenses necesitadas de ayuda económica.