viernes, 5 de mayo de 2017

MALA INAUGURACIÓN DE LA TEMPORADA DE HACE UN SIGLO

Vicente Parra Roldán  
No fue buena la inauguración de la temporada taurina onubense de hace un siglo pues la novillada celebrada el 6 de mayo de 1.917 terminó con un fuerte escándalo y con uno de los actuantes detenido.
No fue buena la entrada para presenciar este festejo en el que se ponía en marcha la raya de seis metros para preservar la suerte de varas. Para este festejo, el Marqués de los Castellones envió una corrida desigual, siendo el primero, segundo, tercero y quinto chicos; el cuarto, un torazo y  el sexto, feo y con tipo de vaca. No fueron bravos sino todo lo contrario destacando por su mansedumbre tercero y sexto, así como el quinto que solo tomó dos varas por lo que éstas tres reses fueron condenadas a banderillas negras. En total, tomaron once varas, proporcionando ocho caídas y arrastrándose cinco pencos.


Pacorro saludó a su primero con buenas verónicas, cosa que no pudo hacer en los otros dos novillos. A su primero le ejecutó una faena breve e inteligente. Para terminar de una casi entera por lo que se solicitó la oreja. Se deshizo rápido de su segundo y lo hizo de un pinchazo, cuatro medias estocadas y tres intentos de descabello, siendo aplaudido. En su último toro, actuó con algo de confianza para terminar con él de dos pinchazos, media ladeada y otra media delantera. En suma, su actuación no desagradó.

Por su parte, Vaquerito perdió el crédito que le había concedido la afición onubense la temporada anterior. En su primero lanceó parado, artístico y valiente realizando quites artísticos pero a la hora de la verdad, fue otra cosa pues lo pasó con lucimiento para terminar de una estocada algo delantera; el segundo, que fue un torazo, el torero se desconfió y, entrando mal, arreó tres pinchazos, media atravesada y un descabello. En el que cerró plaza, empezó con dos pases de pecho y, al dar un redondo, fue empitonado, recibiendo un palo en la muñeca derecha y saliendo con el pantalón roto. A partir de ese momento se desinfló, pasando con la punta de la muleta y entrando a matar de cualquier manera, dando innumerables pinchazos e intercalando algunos descabellos. La desafortunada actuación dio lugar a que sonaran los tres avisos y salieran los mansos. A pesar de ello, siguió machacando al animal en medio de una gran bronca hasta que el animal se marchó vivo a los corrales, siendo detenido por la autoridad.


Este incidente produjo un alboroto a la salida de la plaza pues había partidarios de la detención y otros no. Cuando accedió la Guardia de Seguridad y la Civil, los alborotadores arrojaron piedras sobre las fuerzas públicas que cargó sobre los mismos, produciéndose carreras y sustos entre el público que salía de la plaza y los que aguardaban en los alrededores.