viernes, 21 de abril de 2017

LITRI PADRE CORTÓ UNA OREJA EN SEVILLA, HACE 50 AÑOS

Vicente Parra Roldán  
Gran ambiente a pesar de la lluvia que cayó durante todo el festejo para presenciar la sexta de feria en la tarde del 21 de abril de 1.967 en la que estuvieron anunciados Miguel Báez “Litri”, Antonio Ordóñez, que reaparecía y Curro Romero para lidiar reses de José Benítez Cubero.

Litri, de azul y oro, lanceó ceñido a “Berenjeno” para iniciar el trasteo con ayudados por alto y seguir con la zurda toreando apretadamente. Se alejó el onubense para citarlo de largo, cuajando dos series de redondos para concluir de un molinete, giraldillas y un desplante. Estocada a toro arrancada seguida de varios verduguillos que le impide cortar la oreja por lo que fue muy aplaudido. En el cuarto, “Chistita” de nombre, Litri fue jaleado al saludar a  su oponente con el que el choquero cuajó una faena extraordinaria en la que predominaron los naturales engendrados en posición frontal y citando de lejos. Hubo excelentes muletazos de otras marcas para culminar de estocada y descabello, siéndole concedida una oreja al torero choquero.

Volvía Antonio Ordóñez que, para la ocasión, vistió un terno grana y oro. Se estiró sobre la derecha para cuajar muletazos de perfectas hechuras, al igual que sucedió con los naturales en una meritísima faena. Tras un pinchazo, estocada de efecto rápido y cortó la primera oreja. En el quinto hubo un gran tercio de quites entre Ordóñez y Romero. El de Ronda realizó una faena inenarrable pero que no culminó con los aceros. Pero los aplausos fueron tan fuertes que le obligaron a saludar varias veces desde el centro de la plaza.


De amarillo y plata vistió Curro Romero que porfió para atraer la remisa acometida del bicho, con pases aislados estimables, cortando pronto la faena y ser silenciado. En el que cerró plaza, se volvió a lucir con el capote y el camero cuajó una faena extraordinaria, completísima y llena de color, variada, destacando los ayudados por alto, los largos y suaves redondos, el airoso molinete y los naturales templadísimos. Pero todo ello no tuvo el refrendo de la espada pues necesitó de cuatro pinchazos y estocada y todo quedó en una fuerte ovación mientras se aplaudía con ganas a Litri y Ordóñez.