PLAZA DE TOROS DEL DESCUBRIMIENTO-PALOS DE LA FRONTERA (HUELVA)
FORCADOS AMADORES DE COIMBRA (PORTUGAL)
El
forcado es un mozo que participa en una suerte típica de las
corridas de toros portuguesas. Actúan siempre en grupo por lo que a esta suerte
se la denomina a menudo en plural: forcados. Es realizada por mozos aficionados
(amadores), organizados en grupos, que esperan a pie firme en la arena al toro
embolado y lo sujetan. el grupo consta de ocho hombres, uno de ellos es el
forcado de cara y los otros siete son ayudas que auxilian a inmovilizar al
astado.
Su nombre deriva de forcado, la
horquilla que llevaban antiguamente los "mozos de forcado" para
defender al palco real en las fiestas de toros. Estos mozos, pertenecientes en
un inicio a la milicia, formaban parte de la guardia real y de ellos derivan
directamente los forcados, que actualmente son profesionistas y estudiantes.


otros siete lo ayudan a inmovilizar al toro, habiendo uno (el rabillador) que asegura el rabo del toro, para intentar frenarlo, desestabilizándolo, para que al ser consumada la pega, sus compañeros puedan soltarlo (dar salida) sin ser embestidos por este; la formación es la siguiente: un forcado de cara, un primera ayuda, dos segundas ayudas, un rabillador y tres terceras ayudas.

El rabillador es el responsable
de rematar la pega haciendo que el toro no embista sobre los demás al soltarlo.
La pega, únicamente consiste en
inmovilizar al toro, con el forcado de cara agarrado de la parte frontal de la
cabeza del toro, es decir, entre los cuernos de este; si el forcado de cara
quedase fuera de los cuernos, el toro no se considera pegado, por lo que es
necesario volver a repetir la suerte.
En 1836 en Portugal, durante el
reinado de Doña Maria II, fue decretada la prohibición de la muerte de los
toros en el ruedo, y para complemento de la lidia de los cavaleiros
(rejoneadores), se comenzó a pegar el toro.
Fue así que en siglo XIX tuvo
formalmente origen la existencia de los forcados como la conocemos el día de
hoy.

La
pega
ya se practicaba en algunas partes de Portugal sin llegar a ser un espectáculo,
sino más bien una costumbre popular y la técnica ha ido sufriendo algunas
alteraciones hasta nuestros días. La pega del toro no es la actividad brutal
que puede parecer a las personas menos conocedoras, es un arte que se basa en
una técnica precisa.
Se trata de un espectáculo de
primer orden, peligroso y muy meritorio, aunque no irracional ni suicida, ya
que cada pega tiene una técnica adecuada a las condiciones del toro.
Existen varios tipos de pegas,
las más utilizadas en nuestros días son la pega de caras y la pega de
"cernelha", esta última solo utilizada en Portugal.
En la pega de caras, el primer
elemento, el forcado de cara, tiene como objetivo agarrarse de la cara del
toro, después de haberse agarrado de los cuernos (a cornea) o del cuello (a
barbela) del toro y amortiguado el choque de la embestida, no se espera que ese
forcado asegure al toro el solo, sino que debe aguantar los derrotes con que el
toro intenta deshacerse de él, hasta que los siete forcados restantes lleguen a
ayudarlo, también con una técnica determinada; para de esta forma inmovilizar
al toro y después liberarlo.

En la pega, la estética está
siempre presente. El forcado vale por su serenidad y sangre fría, pero también
por su cualidad artística. No necesita valerse de fuerza bruta, antes bien,
deberá desenvolver cualidades psicológicas, por lo que se dice que la pega es
en realidad arte.
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